Tengo tantas cosas para decir que al final no diré nada.
Contaría que mi averno es mi mente y yo estoy encerrado
dentro, con mis ideas, con mis pensamientos y lo peor de todo, sin luz.
No veo
la luz.
Mi cabeza es una especie de closet, con aire acondicionado
central, estamos bien, pero no hay luz. Hay veces que me aburro tanto con mis
ideas ahí encerrados que rompemos los silencios hablando del tiempo, como se
hace en los ascensores con gente desconocida.
Quiero abrir mi cabeza, y salir, pero cualquiera entiende los
problemas que eso causa, ya no solo manchar la alfombra si no escuchar que opinan
los demás.
El problema es que, si no salgo, estaré aquí encerrado por
un laaargo, tiempo, y a mí los periodos largos de cualquier cosa se me hacen
pesados y fuertes, como un té de ajo.
Empezaré a dibujar en las paredes, a hacer
bolitas con trozos de ideas y lanzarlas sobre los pensamientos negativos... pero esos tipos tienen un carácter bastante… no sé, veis? Me han dejado sin palabras
para que no os pueda contar como son.
Si estoy mucho tiempo ahí dentro me daré cuenta de que hay
veces que es fácil ser yo mismo, pero otras veces es bastante mas fácil ser otra
persona. Esa que dos por tres sale y de la que ya hemos hablado… Esa que está ahí
fuera ahora mismo haciendo como si escribe en un teclado, en una habitación
perdida de un hotel con un pésimo room service y en una ciudad que huele a mar y sabe a fracaso.
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