El avión toca tierra, frenos, y abren las salidas laterales de las turbinas desviando la salida del aire hacia los lados. Al contrario de lo que muchos creen, los motores no invierten el giro… eso es imposible! es un aparato que viene girando a casi 23 mil revoluciones por minuto…como cojones quieres frenarlo y hacerle girar al contrario en…300 metros? Para cuando el motor tuviera la fuerza necesaria para empezar a frenar toneladas de hierro los del C.S.I ya estarían contentos con sus palitas de arena cual niño en la playa…
-Esto es una pierna?
-Si
-uff, y esto es una oreja?
- Si.
- Pregúntale que les ha pasado!..
Como siempre, la gente hace caso omiso a eso de:
“Por favor permanezcan en sus asientos con los cinturones de seguridad abrochados hasta que el avión este completamente parado”
Si, claro.
Entre el montón de clicks de desabroches de cinturones y teléfonos móviles encendiéndose, la azafata comandante publicita no sé que por los altavoces (como si se les entendiera algo) e informa de las conexiones con otros vuelos. La nuestra, K75, mal asunto, nos toca atravesar toda la terminal e ir en ese trencito subterráneo sin conductor.
Me pongo de pié. Delante de mi, el niño que ha estado todo el viaje peleando con su consola y gritando. La madre, una joven de pelo castaño con un parecido increíble a alguien que no recuerdo pasaba absolutamente de él, como si sus oídos estuvieran entrenados para anular las frecuencias en las que si hijo pegaba pequeños alaridos.
El niño sabe que me molestaba, supongo que en alguno de sus saltitos por encima del asiento delantero habrá notado mi mirada asesina… y eso les divierte, mas que asustarles.
La madre abre el compartimento de las maletas justo encima del niño.
Una mochila se desprende y cae súbitamente hacia la cabeza éste...
Se forma un silencio instantáneo, con la velocidad de un rayo estiro mi brazo y cojo la mochila…
La mía, un compartimento justo al lado. La otra, la de la madre aplasta al niño haciendo que ésta suelte la otra mochila que había cogido haciendo que ambas impacten sobre su pequeño demoñito. Instantáneamente una carcajada se me escapa.
-Qué? Intenté evitarlo, no me has escuchado cuando dije eh eh eh eh ehhhhh! Y estiraba mis ojos apuntando a la mochila?
- ¿?
Me giro, Sacha y compañía tenían ya sus pertenencias al lado y Sacha inclina la cabeza sonriendo como saludando a lo chino.
Comienza el desembarque, lo primero que hago luego de salir del túnel es buscar un panel informativo. Ahá! Lo sabía, nuestra querida azafata ha cumplido con su labor, y nos ha dado la conexión equivocada. K75 nos llevaría a Chile… la nuestra es
Justo cuando estoy saliendo de la cinta miro el reloj y sé que no llegaremos. Nos faltan 16 minutos, el tren sólo... tarda 14!!! ni siendo Flatulen Man y viajando a la velocidad de un pedo llegaría al vuelo de conexión. Para colmo, me giro, Sacha pelea con su maleta entre dos tíos grandes y con su idiotismo y falta de caballerosidad proporcionales al tamaño de sus bíceps.
Me resigno, lo admito, no puedo dejarles solos, se perderán… y eso como poco.
Corro hacia la salida de la escalera mecánica donde estaban intentando ayudarles, cojo la maleta grande de un empujón le clavo el asa a uno de los tíos grandotes… mirada de cabreo y sobada de esternón.
- Disculpa.
- No pasa nada.
- No, no, que disculpes, que te muevas, no ves a esta pobre anciana queriendo salir de aquí? - Las salidas de las escaleras mecánicas son malos sitios para ponerse a hablar sobre tu colección de barbies -
Eso lo pensé, no se lo dije. Tampoco soy tan idiota.
- Vale, Sacha, tenemos que ir a las puertas M
- No, es
- No Sacha, la azafata se equivocó. Es parte de su trabajo.
- Y como lo sabes?
Apunto con mi dedo índice a la pantalla enorme, cojo la maleta de Sacha y le digo a flacucho…- Hay que correr…OK?
Miro los carteles, “Metro hacia estaciones K,L,M hacia allá <-
Comienza la carrera.
Me coloco la mochila como se debe, me amarro a la maleta de Sacha, y empiezo a dar zancos.
- Apartaos! Apartaos! Seguridad Social! Apartaos!
No se me ocurrió otra cosa.
Tras avanzar un poco y después de haber aplastado a unos cuantos me giro para ver que Sacha y Behon siguen mis pasos. Efectivamente los siguen, si… pero
Behon ya esta azul y Sacha no te creas que se parece a la princesa Leticia. NO, con cada respiro escupe y traga medio pulmón.
Vale, Plan B.
Joder! No hay plan B, queréis correr un poco!!!? Tanta ropa deportiva para nada? Un, dos, un, dos, hup hup! Os prometo un bote de oxigeno si llegamos a tiempo!
Le quito la maleta a Behon y sigo mi paso firme. En cierto punto pienso “Y si se están haciendo los locos y solo me hacen cargar con sus maletas?” asíque me giro para frenar semejante abuso.
Ahora Sacha está gris.
Vale, o actúan muy bien o de verdad están en las últimas…
Con mi mochila y con las 2 maletas mi ritmo decae, les tengo al lado, caminamos rápido y llegamos al maldito tren. Nos subimos en el primer coche, lo que deja a simple vista que no hay un conductor.
Sacha exclama:
- Nos movemos!
- Ahá, y cuanto más rápido lo hagamos, mejor.
- Pero es que…
- Que no hay conductor.
- Si.
- No te preocupes Sacha, es España, probablemente esté tomando un café...
- Pero como se mueve?
- Ah -(caramba…en que lío me he metido) - En realidad… van solos, son controlados por un ordenador, que además de seguro programó un Indio…
- Que bien no?- Dice Sacha justo en el momento en que el tren acelera de manera brusca haciéndole perder el equilibrio, le sujeto y le señalo una barra para que se pueda coger.
- Un Indio con exceso de cafeína – Dice Behon.
- Wow… habla? Le pregunto a Sacha señalando su marido.
- Si, a veces si… - sonroja Sacha.
Después de una par de cintas y escaleras mecánicas más, vislumbro el mostrador de la puerta M8. Me huelo lo peor. Las puertas de acceso cerradas y el avión que debería de estar del otro lado de la manga de embarque… No Está. Un grupo de personas agitando los brazos, enseñando relojes, secándose el sudor de la frente y el tío detrás del mostrador encogiéndose de hombros y señalando su monitor.
Sabía que iba a ser un día muy largo…
Continuará… 2...
GLR!