domingo, 18 de octubre de 2009

Calimero y YO.

Cuando mis padres decidieron ponerme el nombre (según tengo entendido mi hermana Cori tuvo mucho que ver en eso…) (grrr) creo que no habían pensado en lo que me complicarían la vida al hacerlo, pero tampoco creo que habrían imaginado en cuan interesante le han hecho… Gracias a tener que repetir mi nombre varias veces he conocido a gente muy interesante. No es que me haya aprovechado la situación. No, ni poco.

Vecino de al lado. Valga la redundancia.

- Hola que tal, discúlpeme se…
- Hola tronco
- (Mode WTF:ON)… eeeeh, oyes, que o me parece a mi tienes el volumen de tu ampli un poco alto? Fender no?
- No tronco quevá, esta bien, sabes?
- No, Rama, que no está bien, porque son las 12 y mañana me levanto a las 7, como todos los días, que si, que sé que mis jefes son como son y se les ocurre abrir a esa hora, pero no es mi culpa. Y lo de dormir no se me da bien.
- Tranqui tronco.
- Hasta poeta y todo… ok, que todo bien, pero que le bajes un poco, además te vendrá bien para tus odios…digo oídos.
- okas, le bajo.
- eso. Aiós.

Hay a quienes les importa muy poco eso de ser civilizados, mira que miro, pero no hay manera. Como me revientan los tíos/as que viven sudansosele todo su alrededor… aquel que gira sin intermitente, aquel que escupe en la calle sin mas, aquel que tira una lata de bebida como si nada, o incluso aquel que lleva su perro y le deja cagar o mear donde sea…coño, que parte de la correa no has entendido?

Si, sé que estoy siendo superficial y probablemente a quienes me leen de siempre pensaran “que cojones le pasa a este?”, pero hoy me ha saltado la vena justiciera. Y he hecho lo que no debería de hacer. Por que tomar represalias contra alguien es solo hacer que la disputa que la ha creado simplemente crezca.

Dos días después de tener ese primer encuentro con el “melenas” llego de trabajar después de un concierto, cansado, y con ganas de no tener ganas. Después de una hermosa ducha quita todo, encaro a la cama y empiezo con mi primer sueño justo antes de taparme. Para mi sorpresa dos segundos después una guitarra me hace pegar un salto. Se me tocaron los cajones.

- Toc toc toc, y pa adornar un poquito el timbre… riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing
- Hola tronco.
- Y dale con el árbol.
- (¿?)
- Esto, que me has asustado tío, y no me mola que me asusten.
- Porque? Que ha pasado?
- Nada que estoy viéndote que estas con ganas de tirar la finca con tu maldito ampli, porque no bajas y tocas en el metro, por lo menos te ganas unas moneditas, que tal y como tocas es lo único que vas a sacarle a esa guitarra.
- Relax tronco, le bajo. Como te llamas?
- Joel.
- Comor?
- Tu madre en tangas.
- (¿?)

Giro y me voy.

Lo entendió, pero poco, a la media hora ya estaba de nuevo con sus acordes en desacuerdo.

Esto no se va a quedar así. Pero lo peor es que lo repitió una par de días más. Un día nos cruzamos en el ascensor, y me pregunta “Hey tronco, ayer me pasé, cuando estaba tocando me metí en el papel entiendes? Y luego me acordé que a ti te molesta.”
-Ahá, pos yo he golpeado dos veces tu puerta, y conmigo no hay terceras, eso si lo entiendes? Silencio sepulcral hasta el piso 9. Cuando salimos del ascensor creo que se despidió.

Hagamos algo, entendamos de una puta vez que no vivimos solos. Y cuando tienes que tomar una decisión tienes que pensar en las consecuencias, para ti y para tu entorno. Que luego nos pasa lo que nos pasa.

Después de otro concierto, me encuentro en la puerta debajo de casa a las 4 de la mañana con las llaves en la mano, escarbadientes entre los dientes que me había guardado de la cena, veo el timbre de melenas, “vayas”, pienso “este escarbadientes cabe justo aquí, mira. En el botón del timbre…

Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Subo, con una sonrisa diabólica de lado a lado de la oreja, he de reconocerlo. Al llegar al piso nueve se abren las puertas, presiono el botón de planta baja y salto afuera.

Cuando paso por la puerta del melenas solo se escucha una cosa.

Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Pos eso, ahora vas y la cascas.

Enciendo el ordenador cuando escucho que sale por la puerta y llama al ascensor. Doble clic en el iconito de Word, Tamaño de letra bien grande.

Imprimir.

El timbre se calla, asíque me apresuro y lanzo por debajo de su puerta la hoja con el texto

“YO TAMBIEN SE DAR POR CULO”

Me ducho, y me duermo con la satisfacción de la venganza bien cumplida.
No sé porque, pero ya no he vuelto a escuchar la guitarra, y van semanas ya.

Vecino: si me lees, lo siento. Pero es que eso de ser cabrón se me da de perlas.

martes, 6 de octubre de 2009

Eternas conclusiones del eterno, que no es mas que un retorno hacia la busqueda de lo eterno...

Debo confesar que nací a una edad muy temprana… dijo Scchein, un amigo Sueco.

Una dulce cachetada.

Como las que un amigo te da cuando has perdido algo o estás mal, la vida te da ese tipo de cachetadas de consentimiento, de “no pasa nada”, cuando en realidad, está pasando todo…

Dejadez, altruismo o puede que mentalidad cosmopolita.

Nos negamos más de una vez a querer no querer.

Arriesgarse o querer cambiar lo que funciona por lo que puede funcionar es un reto que pocos valientes suelen tener siquiera en cuenta. Por eso cuanto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza, la incertidumbre y el quinto estadio del duelo.

Porque las exhortaciones a la alegría suelen proponer la interrupción del pensamiento:
"Es mejor no pensar..." o “La clave de la felicidad es la ignorancia”

Nos negamos a cambios, a mover lo que parece lógico o a lo que aparenta ser una realidad cuando en realidad no sabemos que es “¿Qué?”, que realidad es Real y que realidad es la que queremos que sea Real. Quienes dicen que quien no arriesga no gana, merecen una de esas cachetadas.

“Éstos son mis principios; si no te gustan, tengo otros...”

Porque entonces viene la incertidumbre… profunda, temerosa, y en muchos casos asquerosamente fácil de acurrucar.

En este mundo la certeza no es más que una ilusión, porque todo juicio puede ser falso, incluso éste. Nos movemos por prejuicios, ¿y que mas equivocados que eso podemos estar? Es más que fácil engañarnos a nosotros mismos que vernos reflejados en nuestros propios errores. En ese único rito es indispensable buscar a la primera novia... el hombre sabio deberá cuidar -eso sí- el detenerse a tiempo, antes de encontrarla…

Porque el desamor no es mas que una triste manera de comprobarnos a nosotros mismos que si! podemos hacernos daño. Mientras tanto nuestra rutina nos lleva a pensar que aquel amor fue peor, o porque no está con nosotros, o porque simplemente nunca pudimos acabar con el…

Nos enseñan que tenemos que amar a una sola persona durante nuestra vida, y ahí vamos, a los tumbos con la razón, que aconseja pero no ayuda, con la pena de entregarnos a amar, con las ganas de tener ganas, con las posibilidades de conocer y amar a quien le sea aprovechable, con la sinceridad de ser quien uno no es… y negarlo hasta la muerte.

Nos describen el proceso como cósmico, agradable y de color rosa, cuando la mera verdad nos demuestra que además de carecer de colores, el amor es a veces mas blanco y negro que otra cosa. No por lo corto de variedades, si no porque en el amor es una cosa u otra, y en el, la variedad de grises, esta prohibida. Porque nos negamos, porque ponemos trabas sociales, o porque simplemente… ni nos atrevemos a probarlo.

Hay que entender en todo esto una poesía, y la poesía existe porque uno sabe que va a morir, pero también porque uno desea ser querido mientras vive. De manera que, en una estirpe, en donde no existieran ni el amor ni la muerte – siendo que uno es consecuencia del otro, es decir…en una raza de inmortales no sería necesario procrear- aquella poesía entonces no tendría ni sentido ni gracia. Y al perder ambas ambiciones, poco queda por agradecer del motivo en si mismo de la vida.

El amor sucede, no es algo que alguien busca y encuentra metiendo monedas en una maquina, yo no sabría decir cual es el mejor amor, hay quienes creen que el mejor amor es el que uno somete a la rutina, al acostumbramiento, y toman como comparaciones a aquellos padres que “siguen juntos, aún llevando décadas asi”… El mejor amor es el que no fue, o el que no te deja tiempo a valorar lo vivido, el que te deja intrínsecamente arraigada esa idea de que podría haber sido perfecto, el que vives al presente y que no piensa en un futuro. Porque el amor pasado es siempre doloroso. Porque no está, porque no se puede repetir y el futuro porque no puede obligarse.

Lo peor de todo es que nadie ha comprobado que vivamos luego de morirnos, con lo cual, nos queda una sola vida para probar lo que creamos “probable”, y la enorme tristeza de no poder comprobarlo nunca.

Todo cuanto sepamos de el se quedará con nosotros después de la desdicha, decimos una y otra vez “yo no amaré a nadie mas como te he amado a ti” y el deseo de encontrar a alguien “eterno” se me es mas volátil que la eternidad en si misma.

El caso es que, porque en algún momento tuve que hablar YO del Amor?


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