Vecino de al lado. Valga la redundancia.
- Hola que tal, discúlpeme se…
- Hola tronco
- (Mode WTF:ON)… eeeeh, oyes, que o me parece a mi tienes el volumen de tu ampli un poco alto? Fender no?
- No tronco quevá, esta bien, sabes?
- No, Rama, que no está bien, porque son las 12 y mañana me levanto a las 7, como todos los días, que si, que sé que mis jefes son como son y se les ocurre abrir a esa hora, pero no es mi culpa. Y lo de dormir no se me da bien.
- Tranqui tronco.
- Hasta poeta y todo… ok, que todo bien, pero que le bajes un poco, además te vendrá bien para tus odios…digo oídos.
- okas, le bajo.
- eso. Aiós.
Hay a quienes les importa muy poco eso de ser civilizados, mira que miro, pero no hay manera. Como me revientan los tíos/as que viven sudansosele todo su alrededor… aquel que gira sin intermitente, aquel que escupe en la calle sin mas, aquel que tira una lata de bebida como si nada, o incluso aquel que lleva su perro y le deja cagar o mear donde sea…coño, que parte de la correa no has entendido?
Si, sé que estoy siendo superficial y probablemente a quienes me leen de siempre pensaran “que cojones le pasa a este?”, pero hoy me ha saltado la vena justiciera. Y he hecho lo que no debería de hacer. Por que tomar represalias contra alguien es solo hacer que la disputa que la ha creado simplemente crezca.
Dos días después de tener ese primer encuentro con el “melenas” llego de trabajar después de un concierto, cansado, y con ganas de no tener ganas. Después de una hermosa ducha quita todo, encaro a la cama y empiezo con mi primer sueño justo antes de taparme. Para mi sorpresa dos segundos después una guitarra me hace pegar un salto. Se me tocaron los cajones.
- Toc toc toc, y pa adornar un poquito el timbre… riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing
- Hola tronco.
- Y dale con el árbol.
- (¿?)
- Esto, que me has asustado tío, y no me mola que me asusten.
- Porque? Que ha pasado?
- Nada que estoy viéndote que estas con ganas de tirar la finca con tu maldito ampli, porque no bajas y tocas en el metro, por lo menos te ganas unas moneditas, que tal y como tocas es lo único que vas a sacarle a esa guitarra.
- Relax tronco, le bajo. Como te llamas?
- Joel.
- Comor?
- Tu madre en tangas.
- (¿?)
Giro y me voy.
Lo entendió, pero poco, a la media hora ya estaba de nuevo con sus acordes en desacuerdo.
Esto no se va a quedar así. Pero lo peor es que lo repitió una par de días más. Un día nos cruzamos en el ascensor, y me pregunta “Hey tronco, ayer me pasé, cuando estaba tocando me metí en el papel entiendes? Y luego me acordé que a ti te molesta.”
-Ahá, pos yo he golpeado dos veces tu puerta, y conmigo no hay terceras, eso si lo entiendes? Silencio sepulcral hasta el piso 9. Cuando salimos del ascensor creo que se despidió.
Hagamos algo, entendamos de una puta vez que no vivimos solos. Y cuando tienes que tomar una decisión tienes que pensar en las consecuencias, para ti y para tu entorno. Que luego nos pasa lo que nos pasa.
Después de otro concierto, me encuentro en la puerta debajo de casa a las 4 de la mañana con las llaves en la mano, escarbadientes entre los dientes que me había guardado de la cena, veo el timbre de melenas, “vayas”, pienso “este escarbadientes cabe justo aquí, mira. En el botón del timbre…
Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Subo, con una sonrisa diabólica de lado a lado de la oreja, he de reconocerlo. Al llegar al piso nueve se abren las puertas, presiono el botón de planta baja y salto afuera.
Cuando paso por la puerta del melenas solo se escucha una cosa.
Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Pos eso, ahora vas y la cascas.
Enciendo el ordenador cuando escucho que sale por la puerta y llama al ascensor. Doble clic en el iconito de Word, Tamaño de letra bien grande.
Imprimir.
El timbre se calla, asíque me apresuro y lanzo por debajo de su puerta la hoja con el texto
“YO TAMBIEN SE DAR POR CULO”
Me ducho, y me duermo con la satisfacción de la venganza bien cumplida.
No sé porque, pero ya no he vuelto a escuchar la guitarra, y van semanas ya.
Vecino: si me lees, lo siento. Pero es que eso de ser cabrón se me da de perlas.